2013-12-16



Una de las opciones que tenemos los usuarios domésticos a la hora de elegir unos altavoces de estantería para por ejemplo nuestros ordenadores personales es la de optar por los denominados monitores de estudio.

En esta ocasión hemos tenido la oportunidad de probar los JBL LSR308, unos monitores pertenecientes a la serie 3 de la marca (en la que también encontraremos los LSR305) y que pretenden convertirse en una versión reducida de sus enormes monitores de referencia M2.

En primer lugar, comentar que por lo general los monitores de estudio son altavoces enfocados a sectores semi o completamente profesionales, pero también serán una buena elección si nos dedicamos a la edición de audio y vídeo doméstica o simplemente buscamos una respuesta en frecuencia muy plana y escuchamos a poca distancia (campo cercano), ya que estas suelen ser las características fundamentales de este tipo de bafles.

JBL LSR305 y LSR308

JBL LSR308: Descripción y características

Los LSR308 se presentan como unos monitores de estudio autoamplificados de tamaño compacto (419 × 254 × 308 mm) en configuración de dos vías con bass-reflex trasero que promete mejorar la respuesta de graves del sistema bajando hasta los 37 Hz.

En su parte frontal nos encontramos con un driver de graves-medios de 8 pulgadas, en teoría suficiente para la mayoría de usos musicales convencionales e incluso para cine a potencias sonoras medias, y un tweeter de 1 pulgada inmerso en un sistema de guía ondas similar al usado en la gama M2.



¿Para qué sirve dicha guía? Pues para dispersar el sonido de los agudos (que llegan hasta frecuencias de 24 KHz) en los ejes horizontal y vertical de forma que se cubra un mayor rango espacial y nos dé la sensación de estar inmersos en la escena sonora.

Según JBL, gracias a este dispositivo se consigue por un lado dar mayor realismo a la escena, pero además incrementar la zona de “punto de escucha dulce”, de forma que pueda haber varias personas en la sala situados dentro de esta zona ideal sin perderse detalle.

En la parte trasera de los LSR308 nos encontramos la salida del puerto bass-reflex con bordes redondeados para minimizar las interferencias.

También tenemos el conector eléctrico (al ser autoamplificado deberemos enchufar cada altavoz a la corriente eléctrica), un interruptor de encendido/apagado y las entradas de audio balanceadas (una XLR, y otra TRS).

Por último, también nos encontramos en la parte trasera el control de volumen que va del 1 al 10, un selector de sensibilidad de entrada que evitará saturar el amplificador con señales de entrada demasiado elevadas y unos interruptores para ecualizar las frecuencias graves y agudas entre +/- 2 dB.

En el interior de los monitores se encuentran las etapas de amplificación, dos para cada monitor con amplificadores de clase D separados para el woofer y para el tweeter y capaces de ofrecer 56 vatios.

En cuanto al acabado exterior, señalar que es de plástico negro de buena calidad con un LED frontal que indica cuándo está encendido y en la línea de los típicos monitores de estudio, es decir, con un aspecto profesional que no es que sea feo, pero no es tan decorativo como los altavoces HiFi que querríamos poner en el salón de casa.

A continuación tenéis un resumen con todas las características técnicas:

JBL LSR308

Rango Frecuencias

37 Hz – 24 KHz

Filtro

1.800 Hz 4th orden

Max Peak SPL

112 dB

HF trim Control

+2 dB, 0, -2 dB

LF trim Control

+2 dB, 0, -2 dB

Maximum Peak input Level

+23 dBu

Entradas audio

1 x XLR, 1 x TRS Balanceadas

Woofer

8 pulgadas

Tweeter

1 pulgada

Amplificador Woofer

56 W Clase D

Amplificador Tweeter

56 W Clase D

AC Input Voltage

100-240 VAC 50/60 Hz

Dimensiones (HxWxD)

419×254×308 mm

Peso

8,6 Kg

Precio Unidad

229,10 euros + IVA

Entorno y temas para las pruebas

Para realizar las diferentes audiciones hemos optado por una sala de 15 metros cuadrados bien aislada del exterior y sin ruido ambiente. Nuestra fuente de audio será un ordenador con tarjeta de sonido Asus Xonar Dx. Por supuesto pondremos el tanto el software de reproducción como la tarjeta de sonido en modo “directo”, es decir sin aplicar ninguna ecualización.

En cuanto a los temas musicales escogidos, serán de lo más variado, tratando de abarcar un amplio rango de estilos, todos ellos en formato WAV y FLAC sin pérdidas. Así, por ejemplo y empezando por música clásica, escucharemos varios valses y nocturnos de Frederic Chopin, el “Concierto para piano Nº3” de Rachmaninov, el tema de la muerte de Sigfrido de Wagner, “Cuadros de una exposición” de Músorgski o el “Concierto para clarinete en La mayor, K. 622” de Mozart.

Posteriormente probaremos los temas “Nite Mist Blues” de The Monty Alexander Trio, el album “Cause and Effect” de Maria Mena, el album “Leave Your Sleep” de Natalie Merchant , el tema “No sanctuary here” de Chris Jones, “Everlasting Everything” de Wilco, “The Hazards of Love 4 (The Drowned)” de The Decemberists , “Nobody Knows You when You’re Down and Out” de Katie Melua, “The Day Before the Day” de Dido y “Vicarious” de Tool.

También escucharemos varios fragmentos de películas, para comprobar cómo se comportan con efectos, explosiones, etc. Entre ellos, por ejemplo, se encuentran algunos de “La Jungla de Cristal 4.0”, “Thor”, “Terminator Salvation”, “Star Trek” de 2009, la escena del descarrilamiento de “Super 8” y varias escenas de “Misión imposible 4”.

Comienzan las pruebas

Tras desembalar los monitores, lo primero que verificamos es que las entradas traseras son de tipo profesional, como hemos comentado en el apartado de características. Esto, sin duda, será una ventaja si tenéis un preamplificador o equipo compatible, pero si pensáis usar un ordenador convencional u otro dispositivo como un teléfono móvil, una tableta, etc., necesitaréis unos cables con terminaciones especiales como los de la foto, que no vienen incluidos en la caja.

Afortunadamente, previendo esta situación nos pusimos en contacto con Ear Pro y amablemente nos enviaron junto con los monitores unos cables para poder probarlos directamente desde el ordenador de casa.

Colocamos los monitores a ambos lados de la pantalla del ordenador y comprobamos que son bastante grandes, más de lo que aparentan en las fotos o en las cajas. Esto es debido sobre todo al woofer de 8 pulgadas, por lo que tendréis que tenerlo en cuenta si vuestro espacio en la mesa o estantería es limitado.

También observamos que el puerto bass-reflex está situado en la parte posterior, lo que en principio podría darnos algunos problemas de colocación si lo pegamos mucho a la pared. Por este motivo lo situamos a unos 25-30 cm. de la pared trasera, evitando así que el grave se descontrole, y a un metro y medio de la posición de escucha ideal.

Comenzamos probando los temas de música clásica para pasar posteriormente a música más actual y al cine. Todos los temas se reproducen con mucha nitidez, claridad, con una muy buena separación instrumental que nos permite distinguir, si prestamos atención, los diferentes elementos de la orquesta. De hecho, este debería ser uno de los propósitos de un monitor de estudio, y por supuesto estos JBL cumplen perfectamente dicha misión.

La imagen estéreo también es muy buena, mejorando a la de los típicos monitores de estantería HiFi ya que permite un mayor grado de posicionamiento del punto de escucha “dulce”, algo que ya apuntaba la marca en su publicidad gracias a la guía de ondas de su tweeter.

No obstante, no esperéis milagros, ya que si nos salimos del margen de unos 60-70 grados con respecto a la posición ideal perdemos esa posición equidistante, algo que debemos solucionar subiendo el volumen del altavoz que queda más alejado de nosotros, pero claro, en este caso si hay más oyentes a nuestro lado la situación se complica.

Toda la banda de frecuencias se reproduce de forma precisa, mostrando así las ventajas de un monitor pensado para la producción musical más que para la escucha audiófila (esto ya va en gustos). Los medios son muy naturales, al igual que los agudos, que muestran una respuesta plana nada estridente como puede llegar a suceder con algunos modelos de otras marcas.

Además, siempre tenemos la posibilidad de rebajar un poco dichos agudos (también los graves) con los controles de la parte trasera, algo que en mi caso no fue necesario.

En cuanto a la potencia de sus amplificadores, es más que suficiente para la mayoría de aplicaciones. De hecho, con la mayoría de los temas no pude pasar del nivel 6,5 o 7 del total de 10 para proteger mis oídos, sin apreciar distorsión asociada al incremento de volumen a frecuencias medias-altas.

A frecuencias bajas sí que aprecié algo de distorsión, aunque la mayoría procedía de las vibraciones y rebotes de las ondas sonoras con la mesa de escritorio en la que coloqué los altavoces.

Y es que, de serie, estos JBL LSR308 no tienen patas de desacoplo en su parte inferior que ayuden a minimizar las vibraciones de la caja (que parece estar construida con madera común de densidad media, como la mayoría de monitores de estudio) lo que en la práctica nos obliga a colocarlos sobre una superficie preparada como una goma, corcho, baldosa, etc. o sobre unas puntas de desacoplo metálicas.

Además, si subimos mucho el volumen también pude que llegue a molestarnos el rebote del aire del puerto de graves incidiendo sobre la pared, lo que nos obligará a alejar un poco más la parte trasera de los monitores (con unos 40 cm. no debería haber ningún problema)

La opinión de Xataka

Los JBL LSR308 son unos monitores de estudio pensados para un usuario profesional que busca una respuesta en frecuencia plana y una escucha en campo cercano desde la que distinguir los más mínimos detalles de la pista musical.

No obstante, en los últimos tiempos cada vez son más los usuarios domésticos que gastan grandes cantidades de dinero y tiempo en ecualizar sus altavoces HiFi para obtener respuestas planas en el punto de escucha, situación que se verá favorecida adquiriendo unos monitores como los ofrecidos por JBL.

Con una muy buena imagen estéreo, una respuesta frecuencial plana (dentro de las especificaciones del fabricante) y una potencia y presión sonora suficiente para la mayoría de los usos, estos JBL se presentan como una estupenda alternativa tanto para profesionales como para aficionados a realizar pequeñas producciones musicales o de vídeo, así como para usuarios ocasionales que no quieren complicarse la vida con un sistema más complejo, siempre que podáis costear los 229,10 euros + IVA por unidad que cuestan.

También son una buena opción para escuchar cine desde el ordenador, aunque en este caso quizá convendría acompañarlos de un subwoofer que refuerce las frecuencias más bajas (por debajo de 40 Hz), ya que los JBL se quedan un poco cortos en este aspecto.

Eso sí, tened en cuenta que deberéis tratar de aislarlos de la mesa o estantería lo mejor que podáis, ya que si no las vibraciones llegarán a ser molestas cuando subáis mucho el volumen.

A favor

Respuesta plana en frecuencia

Buena dispersión de los agudos

Potencia suficiente y buen nivel de presión sonora

En contra

Sólo conexiones profesionales XLR y TRS

Subgraves un poco escasos

Bass-reflex trasero

Galería de fotos
(Haz click en una imagen para ampliarla)

Los LSR308 han sido cedidos para la prueba por Earpro. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

Más información | JBL

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La noticia JBL LSR308, análisis fue publicada originalmente en Xataka por Paco Rodríguez.

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